Vómito en Niños en La Chorrera: Causas y Qué Hacer

Por qué vomita un niño, cómo hidratarlo sin que vuelva a vomitar y cuándo consultar. Agenda tu consulta pediátrica.

Vómito en Niños en La Chorrera: Causas y Qué Hacer

El vómito asusta más que la diarrea, sobre todo cuando es repetido, y lleva a los padres a urgencias con frecuencia. La mayoría de las veces es un cuadro viral que cede en 24 o 48 horas, pero hay señales concretas que sí cambian la conducta y conviene conocerlas.

Las causas más frecuentes

  • Gastroenteritis viral: con o sin diarrea. La causa más común con diferencia.
  • Infecciones fuera del aparato digestivo: de oído, de orina o respiratorias. Un niño pequeño vomita con casi cualquier infección.
  • Tos intensa que termina en vómito.
  • Reflujo en lactantes, que suele ser regurgitación más que vómito verdadero.
  • Intoxicación alimentaria.
  • Cinetosis: el mareo del viaje en carro.
  • Causas quirúrgicas: apendicitis, obstrucción, invaginación. Menos frecuentes y más graves.

Cómo hidratar sin provocar más vómito

Este es el punto donde más se falla. El error habitual es dar mucho líquido de golpe para compensar, y el estómago irritado lo devuelve de inmediato, lo que genera un círculo de frustración.

  • Esperar entre 30 y 60 minutos tras el último vómito antes de ofrecer nada.
  • Empezar con una cucharadita de suero cada cinco minutos. Solo eso.
  • Si lo tolera 20 minutos, aumentar poco a poco la cantidad.
  • Si vuelve a vomitar, esperar de nuevo y reiniciar con cantidades menores.
  • No dar refrescos, jugos ni bebidas deportivas.
  • Con lactancia materna, seguir dándola en tomas cortas y frecuentes.
  • Reanudar los alimentos cuando lleve varias horas sin vomitar, empezando por algo suave.

Un truco que funciona con niños mayores: dejar que sean ellos quienes tomen el suero con una jeringa sin aguja o con una cucharita, contando los sorbos. Recuperar algo de control reduce mucho la resistencia a beber.

Las señales que obligan a consultar

  • Vómito verdoso o amarillo intenso, que sugiere obstrucción.
  • Vómito con sangre o con aspecto de café molido.
  • Vómito en chorro y repetido en un lactante pequeño.
  • Dolor abdominal intenso, sobre todo si se localiza en el lado derecho.
  • Signos de deshidratación: boca seca, llanto sin lágrimas, orina escasa.
  • Somnolencia marcada o dificultad para despertarlo.
  • Dolor de cabeza intenso o vómito tras un golpe en la cabeza.
  • Rigidez de cuello o manchas que no desaparecen al presionar.
  • Más de 24 horas sin tolerar nada por vía oral.

Los dos primeros y el penúltimo no admiten espera. Y en un menor de tres meses, el vómito repetido siempre se evalúa, igual que la fiebre a esa edad.

Conviene también anotar cuántas veces vomitó y a qué hora, y si tolera o no pequeñas cantidades. Ese registro es lo primero que se pregunta en la consulta y lo que decide si hace falta hidratación por vía intravenosa.

Lo que no hay que hacer

No dar medicamentos para el vómito por cuenta propia: en niños tienen efectos adversos y pueden enmascarar un cuadro quirúrgico. No forzar la comida. No dar leche en grandes cantidades en las primeras horas. Y no acostar al niño boca arriba justo después de vomitar; conviene mantenerlo semisentado o de lado.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo debo esperar antes de darle líquido?

Entre 30 y 60 minutos tras el último vómito, y luego empezar con una cucharadita cada cinco minutos.

¿Le doy medicamento para el vómito?

No sin indicación médica. Pueden tener efectos adversos y enmascarar cuadros que requieren cirugía.

¿El vómito verde es grave?

Sí, requiere consulta inmediata: puede indicar obstrucción intestinal.

¿Es lo mismo que el reflujo del bebé?

No. La regurgitación del lactante es suave y sin esfuerzo; el vómito es con fuerza y malestar.

¿Cuándo es urgente?

Ante vómito verdoso o con sangre, vómito en chorro en lactantes, deshidratación, somnolencia o vómito tras un golpe en la cabeza.

Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. El diagnóstico y el tratamiento deben ser establecidos por un profesional de la salud tras una evaluación individual.

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