Control del Niño Sano en La Chorrera: Calendario
Qué es el control del niño sano, cada cuánto se hace y qué se revisa en cada edad. Agenda el control de tu hijo.
El control del niño sano es la consulta que se hace precisamente cuando no pasa nada. Suena contradictorio, y es la más rentable de todas: buena parte de lo que se busca en ella no da ningún síntoma hasta que ya es tarde para corregirlo bien.
Para qué sirve realmente
- Detectar a tiempo problemas de crecimiento, visión, audición o desarrollo.
- Mantener el esquema de vacunación al día.
- Orientar sobre alimentación en cada etapa, que cambia mucho de un año a otro.
- Prevenir accidentes, que son la primera causa de muerte infantil evitable.
- Resolver dudas de los padres antes de que se conviertan en problemas.
- Construir una historia que permita comparar más adelante.
El calendario de controles
- Primera semana y al mes.
- 2, 4 y 6 meses, coincidiendo con las vacunas.
- 9, 12, 15 y 18 meses.
- 2 años, y a partir de ahí una vez al año.
- Antes de entrar a la escuela, alrededor de los 5 años.
- Anual durante la adolescencia, aunque las visitas se espacien de forma natural.
Qué se revisa en cada etapa
El contenido cambia con la edad, y esa es la parte que menos se conoce:
- Primer año: peso, talla, perímetro cefálico, caderas, reflejo rojo de los ojos, tono muscular, alimentación y sueño.
- 1 a 3 años: lenguaje, marcha, alimentación autónoma, control de esfínteres, primeros dientes.
- 3 a 5 años: visión y audición antes de la escuela, lenguaje claro, socialización.
- 6 a 11 años: rendimiento escolar, postura, peso, hábitos de pantalla y actividad física.
- Adolescencia: desarrollo puberal, salud mental, hábitos, y orientación en privado con el propio adolescente.
Cada control termina además con una indicación concreta de cuándo volver, y ese dato importa: los controles que se saltan casi nunca se recuperan después, y el hueco suele coincidir con la edad en que tocaba revisar la visión o el lenguaje.
La prevención de accidentes, que se olvida
En cada control se conversa sobre lo que corresponde a esa edad, y son las medidas que más vidas salvan: silla del auto adecuada al peso, no dejar al bebé solo en superficies altas, guardar medicamentos y productos de limpieza bajo llave, protecciones en escaleras y ventanas, supervisión constante cerca del agua y casco en la bicicleta.
No son consejos genéricos: cada edad tiene su riesgo dominante. Las caídas en el lactante, las intoxicaciones alrededor de los dos años, los ahogamientos en preescolares y los accidentes de tránsito en adolescentes.
La adolescencia, la etapa que más se descuida
Es cuando más se espacian las visitas y cuando aparecen temas nuevos: alimentación, sueño, actividad física, salud mental, consumo de sustancias y sexualidad. Buena parte de esa conversación se hace a solas con el adolescente, y eso también forma parte del control.
Qué llevar
El carnet de vacunas, la libreta con las mediciones anteriores y las dudas anotadas. Si el niño ya está en la escuela, cualquier comentario de los maestros sobre su atención, su comportamiento o su visión: esa información vale tanto como la exploración, y es la que a veces destapa un problema de audición o un retraso que había pasado inadvertido.
Preguntas frecuentes
¿Para qué llevarlo si está sano?
Porque muchos problemas de visión, audición, crecimiento o desarrollo no dan síntomas y solo se detectan buscándolos.
¿Cada cuánto es el control?
Muy frecuente el primer año, luego a los 15, 18 y 24 meses, y una vez al año a partir de los 2 años.
¿Se ponen vacunas en cada control?
En los del primer año casi siempre. Después solo cuando toca según el esquema.
¿Hasta qué edad se hace?
Durante toda la infancia y la adolescencia, hasta alrededor de los 18 años.
¿Qué llevo al control?
El carnet de vacunas, la libreta de mediciones y las dudas anotadas, incluidas las de la escuela.
Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica. El diagnóstico y el tratamiento deben ser establecidos por un profesional de la salud tras una evaluación individual.